Concupiscencia en la Biblia: significado y matices

En pocas palabras

Concupiscencia suele traducir deseos intensos o desordenados. Las palabras bíblicas también pueden nombrar deseos buenos, por lo que el contexto determina su sentido moral.

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Forma original
תַּאֲוָה · ἐπιθυμία
Transliteración
ta'aváh · epithymía
Referencias bíblicas
Números 11:4; Proverbios 10:24; Lucas 22:15; Romanos 7:7-8; Filipenses 1:23; Santiago 1:14-15

Qué significa epithymía en griego

Respuesta breve: concupiscencia es una palabra tradicional para un deseo intenso, especialmente cuando ese deseo es desordenado o se dirige hacia algo prohibido. Sin embargo, las palabras hebreas y griegas que algunas versiones traducen así no son malas en todos los pasajes. El objeto, la intención y el contexto determinan el sentido moral.

El sustantivo ἐπιθυμία (epithymía) significa deseo, anhelo o pasión. Puede describir deseos dañinos: Romanos 7:7-8 lo relaciona con codiciar, y Santiago 1:14-15 explica cómo un deseo que seduce puede dar lugar al pecado.

Pero la misma palabra también aparece en contextos positivos. En Lucas 22:15 Jesús expresa su intenso deseo de comer la Pascua con sus discípulos. En Filipenses 1:23 Pablo desea partir y estar con Cristo. La palabra nombra la fuerza del deseo; el contexto muestra si ese deseo es bueno o destructivo.

Deseo y codicia en el Antiguo Testamento

El hebreo תַּאֲוָה (ta'aváh) puede significar deseo, anhelo o apetito. Números 11 lo utiliza para el deseo descontrolado del pueblo, mientras que Proverbios puede hablar tanto del deseo de los justos como del de los malvados.

El mandamiento de no codiciar en Éxodo 20 y Deuteronomio 5 no condena todo proyecto, afecto o necesidad. Prohíbe orientar el deseo hacia la casa, la pareja y los bienes del prójimo de una manera que viola su dignidad y sus límites.

Cómo describe Santiago el deseo desordenado

Santiago 1:14-15 presenta una secuencia: la persona es atraída y seducida por su propio deseo; el deseo concebido produce pecado, y el pecado consumado produce muerte. La imagen explica un proceso de tentación y responsabilidad, no que sentir cualquier impulso convierta ya a alguien en culpable de todo su desarrollo.

El capítulo también rechaza culpar a Dios de la tentación. Esto no elimina factores sociales, hábitos o situaciones de vulnerabilidad, pero obliga a examinar cómo se alimenta y se convierte en acción el deseo propio.

Concupiscencia y sexualidad

En el uso moderno, «concupiscencia» suele asociarse casi exclusivamente con deseo sexual. Algunos pasajes sí tratan deseos sexuales desordenados, pero epithymía es más amplia: puede dirigirse al dinero, el poder, la comida, la aprobación o cualquier objeto convertido en obsesión.

Mateo 5:28 habla de mirar para desear a otra persona dentro de una enseñanza sobre adulterio. No declara que toda atracción involuntaria sea idéntica a cometer el acto; denuncia una mirada intencional que convierte a la otra persona en objeto de apropiación.

¿Todo deseo es pecado?

No. La Biblia puede hablar favorablemente del deseo de justicia, de servir, de encontrarse con otros o de estar con Cristo. El problema aparece cuando el deseo contradice el amor a Dios y al prójimo, domina la voluntad o busca poseer lo que pertenece a otra persona.

Por eso tampoco es exacto definir la concupiscencia como «todo deseo elevado». La fe bíblica no exige una persona sin deseos, sino deseos orientados y una conducta responsable.

Resumen sencillo

  • Concupiscencia suele nombrar un deseo intenso y desordenado.
  • Epithymía y ta'aváh pueden ser positivas o negativas.
  • No todo deseo es pecado; importan su objeto, dirección y resultado.

Fuentes consultadas

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