Definición. El significado bíblico de mesa, es un soporte que servía al colocar los alimentos u objetos sobre una superficie plana, sólida y estable. Estaba hecha de
madera u otros materiales y algunas se recubrían con oro o piedras preciosas cuando formaban parte importante del tabernáculo.
Vídeo sobre el significado bíblico de Mesa
https://www.youtube.com/watch?v=u8SWBi6VB7I
En los lugares santos,
las mesas eran ideales al situar los panes de la proposición, platos, cucharas y tazones. Además, era normal colocar incienso u objetos similares con el propósito de llevar a cabo las ofrendas.
Mientras que, en el desierto,
las personas empleaban la mesa como mueble de metal o de madera y constituía un elemento funcional y decorativo parte del mobiliario de las viviendas. De lo contrario, tenían que tender un tejido sobre el suelo que les facilitara colocar sus alimentos del día a día.
La mesa servía como elemento no solo para comer, sino también en los altares o lugares de culto en donde la mayoría de las veces se realizaban promesas paganas. Un acto que era desagradable ante la vista del Señor. Aunque, el vocablo también hace alusión a los cambistas que ejercían funciones relacionadas con el dinero y los bancos.
Mesa en sentido figurado
Por su parte,
el término mesa es muy importante dentro del cristianismo. Ya que, reconoce la autoridad de Jesús y es el centro de congregación que representa su cuerpo. Como bien lo estableció pocos días antes de su muerte al reunirse con los apóstoles.
Asimismo, cuando las personas
se sentaban a la mesa, ocupaban roles diferentes. Siendo así, que la cabecera la usara algún personaje relevante. De hecho, Jesús les dijo a sus apóstoles en forma de parábola que no se sentaran en los mejores lugares porque podría haber invitados que les quitaran su puesto, haciendo mención a la humildad y modestia que debían caracterizar sus actos.
Cabe destacar, que
quienes participaban en la mesa del Señor, eran cristianos puros y de buen corazón. Las personas que cometían actos de impunidad o ritos paganos, no solían ser bienvenidas a participar porque esto se consideraba un privilegio y no todos podían estar cerca de Jesús.
Así pues,
la mesa se veía como una especie de lugar sagrado ante la presencia de Dios y que aceptaba a Jesús como una figura de autoridad. Los fieles que seguían sus normas y estatutos, se recompensaban con abundantes bendiciones y alimentos que colmarían sus mesas para que nunca faltara el pan.