Definición. El significado bíblico de malicia es el deseo de hacer mal a alguien o de actuar en forma mala hacia alguna persona. Es un pecado contra el que al cristiano se le advierte en varios pasajes. La palabra griega 'kakia', equivalente a malicia, habla en términos generales de una inclinación al mal, con énfasis en el engaño y la falsedad.
Antes de convertirse, los cristianos vivían 'en malicia y envidia, aborrecibles, y despreciando unos a otros' (Tit 3:3). Por eso deben apartarse de 'toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia' (Efe 4:31). Es una inclinación al mal o consentimiento en sus efectos malos. La malicia se trata de actos de la inteligencia y de la voluntad.
La malicia y su relación con la maldad
Estos dos son sinónimos que se emplean para referirse a toda aquella persona que carezca de bondad. Es decir, de la cualidad característica de los individuos que se inclinan a hacer el bien, y para designar a quienes se ubican por fuera de los valores éticos.
De este modo, puede considerarse malicioso a todo aquel ser humano que no está dispuesto a brindar su ayuda a quienes más lo necesitan. Ni demuestra compasión por todos los que se encuentren sufriendo a su alrededor.
De acuerdo a lo que expone el filósofo griego Platón en su Teoría de las Ideas, hay dos modos de conocer la realidad. Por un lado, existe una realidad inteligible, formada por las ideas, que es de naturaleza original, eterna e inalterable frente al cambio.
Mientras que, por otro lado, este mundo expresa su contracara en una realidad sensible, formada por las cosas, que es de carácter imitativo, perecedero, corruptible y vulnerable a la destrucción y al cambio. El concepto de maldad también se encuentra plasmado en algunas normas jurídicas vinculadas a la libre expresión.
