Definición. El significado bíblico de foso, es hoyo profundo que se cava sobre la superficie de la tierra. Este término, se empleaba con el fin de calificar las zanjas o franjas de origen artificial que pueden variar en tamaño y forma.
En los tiempos bíblicos, era común observar un foso con bastante profundidad del terreno y otros más sencillos. Asimismo, había algunos que se hacían con asfalto natural y que se encontraban en todo el valle de Sidim. De hecho, se sabe que los reyes de Sodoma y Gomorra cayeron y se hicieron daño sobre ellos.
Funciones del foso
En la antigüedad, el foso contaba con diversos usos que les conferían los hombres. Uno de los más reconocidos, fue cuando los hermanos de José decidieron arrojarlo después de su muerte, alegando que una mala bestia lo había devorado para, de esta forma, librarse de la culpa.
Asimismo, el foso les sirvió a las personas si deseaban esconderse del enemigo e incluso, ayudó a encerrar a los prisioneros. Sin dejar de lado, que muchos fueron los que arrojaron los cuerpos de sus semejantes fallecidos, alejándose sin ni siquiera volverlos a cubrir.
Otra de las funciones del foso, era proporcionar agua para beber a los hijos de Israel. Pues, tenía la capacidad de almacenar grandes cantidades que saciarían la sed de las personas. Además, era ideal si se quería tender una trampa a los animales como los leones o las gacelas.
